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Calderas

Por qué la caldera pierde presión y cómo detectar la causa

Publicado el 1 de julio de 2026

Si te has acostumbrado a rellenar la caldera cada pocas semanas, conviene saber que eso no es normal. Un circuito de calefacción es cerrado: el agua que hay dentro debería mantenerse ahí durante años. Si baja la presión, es que se está escapando por algún sitio o que algo no está absorbiendo bien la dilatación.

La presión normal en frío suele estar entre 1 y 1,5 bar. Cuando cae por debajo de 0,5, muchas calderas se bloquean por seguridad y dejan de dar calefacción y agua caliente.

Las tres causas habituales

1. Una fuga en el circuito de calefacción

Es la primera sospecha cuando la pérdida es continua. La fuga puede estar en cualquier punto del recorrido: en un radiador, en una llave, en una junta, o en un tramo de tubería empotrada.

Las fugas visibles son las fáciles. Lo complicado es cuando la tubería va por el suelo o la pared: ahí la señal suele ser una zona del suelo templada, una mancha de humedad en el techo del vecino de abajo o simplemente que la presión baja sin que aparezca agua por ningún lado.

2. El vaso de expansión ha perdido la precarga

Este es el caso que más se confunde con una fuga, y es muy frecuente.

El vaso de expansión es un depósito con una membrana y aire a presión dentro. Cuando el agua del circuito se calienta, se dilata; el vaso absorbe ese aumento de volumen. Si el vaso pierde la precarga de aire, deja de absorber nada.

¿El resultado? Al calentar, la presión se dispara; la válvula de seguridad se abre para proteger la instalación y suelta agua; y al enfriarse, la presión queda por debajo de lo normal. Se pierde agua de verdad, pero el problema no es una fuga en la tubería: es el vaso.

La pista característica: la aguja del manómetro sube mucho al calentar y baja mucho al enfriar. Si además ves goteo puntual por el tubo de la válvula de seguridad cuando la caldera trabaja, encaja con este diagnóstico.

3. La válvula de seguridad gotea

La válvula de seguridad está para abrirse si la presión sube demasiado. Pero si tiene suciedad o cal en el asiento, puede quedarse goteando de forma continua aunque la presión sea correcta.

Se distingue del caso anterior porque aquí el goteo es constante, no solo cuando la caldera calienta.

Por qué rellenar cada poco no es la solución

Es tentador abrir la llave de llenado y seguir. El problema es que cada vez que rellenas estás metiendo agua nueva en el circuito, y esa agua trae oxígeno y cal.

El oxígeno favorece la corrosión de radiadores y del intercambiador. La cal se deposita en el intercambiador y hace que la caldera pierda rendimiento y acabe haciendo ruido al arrancar. Es decir, rellenar de forma habitual acelera el deterioro del equipo.

Qué puedes comprobar antes de llamar

  • Anota la presión en frío y en caliente. Si la diferencia es grande, apunta al vaso de expansión.
  • Mira si gotea el tubo de la válvula de seguridad (suele salir a un desagüe o a la pared exterior).
  • Revisa los radiadores y las llaves buscando manchas de óxido o humedad alrededor de las conexiones.
  • Fíjate en si hay alguna zona del suelo caliente sin que haya radiador cerca.

Con esos datos, el técnico ya llega con una hipótesis y la visita cunde mucho más.

Cuándo llamar

Si tienes que rellenar más de una vez al mes, conviene revisarla. Atendemos a domicilio en Madrid y municipios cercanos; los trabajos sujetos a reglamentación se realizan conforme a los requisitos técnicos aplicables.

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